sábado, 24 de marzo de 2012

EUROCASAS, fusión de la visión occidental y cultura indígena



Son edificaciones de entre cinco y ocho pisos muy coloridas y orientadas a distintas actividades. En la parte superior resaltan las viviendas estilo chalet adornadas con algunas jardineras.

Vidrios azules gigantescos cubren parte de la fachada de la casa de don Víctor: un edificio de seis pisos pintado de color naranja y amarillo; en cuya terraza, como si fuera una vivienda independiente, se erigió un chalet familiar, con unos pequeños jardines.

Un estilo que le costó mucho, dice don Víctor, quien confiesa que el estilo lo copió de su primo que tiene su vivienda en la zona de Río Seco, y el de las que se construyeron en Villa Adela y también por la Ceja de la ciudad de El Alto.

El antropólogo jesuita Xavier Albó las denomina las eurocasas: una fusión de lo comercial con lo elegante y sofisticado, asumida de la cultura occidental.

“Este estilo de las eurocasas tiene una arquitectura muy especial, pues son todo un lujo, que por abajo quizás son almacenes, los pisos intermedios son sitios para fiestas, y arriba tienen como un chalet totalmente distinto y que es la vivienda del dueño”, indicó.

Tal como lo señaló Albó, la mayoría de las viviendas, que se enfilan por alrededores de la céntrica Ceja de El Alto, mantiene esa estructura, denotando la inclinación comercial para la cual fueron construidas.

Don Mario Condarco tiene su edificio en la avenida Raúl Salmón. Cada uno de los ocho pisos los arrendó para distintas actividades. En la parte baja está un salón de comidas, en el primero y hasta el tercer piso salones de fiesta, y el resto funciona como alojamiento.

Qué expresan

Desde la interpretación analítica del historiador Jesús Llusco, las construcciones de la ciudad de El Alto fueron evolucionando con el paso del tiempo, pero a la vez formando la concepción de lo que la población quería expresar.

“Los colores son meramente indígena aymaras, por una parte, en tanto la construcción son modelos penthouse y en la última parte llevan chalet, porque esa idea colonial, esa idea vieja de ver al indio como sucio, como ignorante, pobre, ya no va, ahora el indígena lee, habla inglés, maneja computadora, ha crecido”, indicó.

“Las construcciones muestran ese cambio, esa evolución de la sociedad, de la ciudad; es por eso que en la zona sur hay varias viviendas que son residencias que son modelo chalet”, insistió.

La concepción

Si bien, como dice Llusco, “estas construcciones son una característica peculiar de la ciudad de El Alto” y que es muy poco probable hallar similares en ciudades como Santa Cruz o Sucre, su ideario tiene como origen la mirada occidental e indígena.

“La arquitectura occidental te muestra que todo está arriba, los mesones, la cocina, pero en la visión indígena todo es abajo, las señoras tienen varias cosas en el suelo”, explicó.

En definitiva, el historiador insiste en que “es la combinación de lo occidental con lo andino”, que ha dado vida a estas construcciones que unen miradas distintas e innovadoras.

“No se puede hablar de una arquitectura meramente andina, pero tampoco meramente occidentalizada, es una adaptada a las prácticas culturales y a la identidad collana de la población”, afirmó.


Texto y foto: Cambio

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