lunes, 19 de octubre de 2009

Tiwanaku mostró ancestral tradición de danza y música


La danza denominada Uxusiri (guardianes nocturnos) de la región altiplánica de Wakullani, provincia Ingavi, que muestra la tradición ancestral del ciclo agrícola, ganó el primer lugar en el Festival de Música y Danza Originaria Autóctona, que se realizó el 17 y 18 de octubre en el municipio milenario de Tiwanaku.

Más de una treintena de grupos provenientes de La Paz, Oruro y Potosí, que participaron en el festival que fue organizado por el Viceministerio de Interculturalidad del Ministerio de Culturas, mostraron la riqueza autóctona de la música y danza que aún es practicada en el altiplano.

La danza milenaria de Uxusiris es acompañada con instrumentos de viento, aerófonos que producen sólo dos sonidos, el balanceo de atrás y adelante de los danzantes y la particular vestimenta como una especie de faldín elaborado sólo con paja, sorprendieron a las miles de personas que se concentraron en el estadio central del municipio de Tiwanaku. Los guardianes nocturnos simbolizaron a los que cuidaban la cosecha y la cubren de paja durante las noches de helada, por lo que llevan también una vestimenta de color negro.

El segundo lugar fue para los representantes de la provincia José María Linares, de Potosí, del municipio de Puna, que presentaron la danza Fandango, de la comunidad de Ñuqui. Se baila en época de carnaval con una colorida vestimenta, acompañada con charangos y guitarras, y el canto agudo y en quechua es interpretado sólo por las mujeres. El jurado conformado por representantes de organizaciones sociales otorgó el tercer premio a la tarqueada proveniente de Oruro, del municipio de San Pedro de Totora, y de la población Tata Zapana. La tarqueada también es interpretada en los rituales dedicados sólo al cultivo agrícola.

Los premios entregados por el Ministerio de Culturas estuvieron conformados por 20 mil bolivianos al primer lugar, el segundo con 15 mil y siete mil al tercer puesto.

El municipio de Tiwanaku y la junta de vecinos apoyaron el evento artístico con un aptaphi (bufé tradicional), que fue ofrecido a los danzantes que llegaron de lugares lejanos.

Tiwanaku, el sitio ceremonial milenario, rememoró la ancestral tradición de la danza y música que forma parte del patrimonio cultural inmaterial boliviano. La conjunción de la diversidad del arte de los pueblos predominó en una fiesta autóctona que no se descarta que se repita en 2010 en otros lugares del país.

DIVERSIDAD

Uxusiri. Danza prehispánica proveniente de la cultura Chiripa y relacionada con la protección de los cultivos en la noche de helada.

El festival. Se cumplió en las regiones del valle, los llanos y el altiplano con la participación de los pueblos y municipios del país.

Tiwanaku. Fue el escenario durante dos días del festival que en su tercera fase reunió a las poblaciones sólo del altiplano.

Grabación. Los grupos ganadores grabarán una producción digital, como premio, con el apoyo del Ministerio de Culturas.

Intercultural. El encuentro nativo demostró la existencia de una diversidad autóctona del arte de la música y danza en dos jornadas.

Instrumentos. Predominaron los aerófonos como los sikus o zampoñas, además de las tarkas, acompañados con tambores.

Vestimenta. Los disfraces coloridos y variados reflejaron la riqueza en las danzas, las máscaras fueron hechas con materia prima natural.

Aptaphi. Un telar de varios metros colocado en el centro del estadio sirvió para la merienda colectiva.

Texto y foto: Cambio

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