sábado, 18 de julio de 2009

Ramiro Condarco, John V. Murra y Zárate, el temible Willka


Rolando Carvajal

Ramiro Condarco ha muerto este último jueves en La Paz a los 81 años, precisamente cuando la ciudad que eligió como sede de su producción intelectual celebraba el Bicentenario de su movimiento independentista. Desde ella Condarco indagó en los viejos archivos de justicia la historia de Pablo Zárate, el willka aymara que encabezaría en 1899 una de las sublevaciones nativas más decididas contra el estado Republicano, e inspiraría posteriores levantamientos, incluidos los de 1923 entre los Pacaje y del reciente 2003, que terminaría constituyendo el actual gobierno de los movimientos sociales.

"Zárate, el temible Willka. Historia de la rebelión indígena de 1899 en la República de Bolivia", ha venido sacudiendo desde 1965, hasta límites imprevisibles hace pocos años, la conciencia histórica de los bolivianos sobre las rebeliones campesinas (desarmadas y no) contra el sistema colonial y republicano.

Condarco prácticamente "descubrió" a Willka en los años 60reescribiendo la historia del alzamiento de 1899 y la participación quechua-aymara durante la llamada guerra federal. Lo que sigue es un artículo escrito el 2004, cuando ya la enfermedad que lo aquejó en los últimos años le había obligado al retiro hogareño.

Chalina al cuello, barba semicrecida, cabellos plenamente blancos, corbata todos los días hábiles aunque no salga a la calle, y una salud envidiable para el siglo que lleva encima: así se acerca a los 80 el orureño Ramiro Condarco Morales, pionero del enfoque de la simbiosis ecológica en las sociedades andinas, redescubridor mayor de Pablo Zárate, el temible Willka, y primer anticipador de temas actuales que han removido la conciencia histórica de los bolivianos.

Con las penurias económicas de siempre, que sin embargo no han podido retorcer el ánimo indoblegable con que ha escrito más de veinte libros y dice guardar inéditos aún otros 10[1], este singular poeta nacido en Oruro en 1927, cáustico humorista a la vez que investigador serio y como pocos triple miembro de las academias Nacional de Ciencias, Boliviana de la Historia y de la Lengua, recibió en septiembre pasado, con la sencillez que no lo abandona, un reconocimiento del Club de La Paz. La ocasión motiva a ofrecer estos seis trazos para un acercamiento a su vida y su obra historiográfica, paralela al ejercicio de la abogacía y la literatura.

I. Complementariedad ecológica

Expresada en parte en la domesticación del frío, con la deshidratación de alimentos transformados en productos mucho más duraderos como el charque o el chuño, la complementariedad ecológica fue en criterio del historiador orureño el gran logro andino en el repertorio de la historia, conquistado por civilizaciones andinas para el manejo de un medio múltiple, vastas poblaciones y alta productividad, tres factores que en criterio afrontaron culturas desarrolladas entre el sur de Cajamarca y el norte de Jujuy.

"Después de Hermann Trimborn y Louis Baudin ­-dijo en los años 80 John V. Murra, el reconocido etnohistoriador[2]­ ­rumano-estadounidense- yo puedo considerar por lo menos otro análisis independiente que, antes de 1972 tuvo presente la existencia e importancia de la complementariedad en Los Andes, que es de Condarco, en su El escenario andino y el hombre (1970)".

Murra, muerto el 2006, reconoció Condarco, "tuvo la virtud de unir las zonas simbióticas transversas en un todo político unificado, donde las bases ecológicas y económicas fueron el secreto de la constitución de las grandes estructuras políticas, especialmente encarnadas por Tiwanaku o el imperio incaico".

"...ay de mi, yo descubrí este trabajo sólo en 1975, cuando hacía investigación en el Archivo de Sucre", comentaría también Murra[3], quien un buen día, por los años 30 del siglo pasado, dejara su Rumania natal rumbo a Nueva York para luego aparecer entre el polvo de la guerra civil española, y retornar a la Universidad de Cornell, emprendiendo desde allí incursiones periódicas a los Andes donde terminó siendo uno de los fundadores de la etnohistoria y reconocido teórico del control vertical de pisos ecológicos en la economía de las sociedades andinas.

II. La rebelión indígena

Hace un siglo y años , Pablo Zárate, conocido como el temible Willka que encabezó la insurgencia indígena de 1899 e inclinó con sus fuerzas el fiel de la balanza a favor de los liberales paceños, durante la guerra federal contra los conservadores de Sucre, cayó acribillado en 1902 por sus guardianes, presuntamente aleccionados para aplicarle la ley de fuga.

Era el mismo Zárate ­­-y a la vez uno de los tantos Willkas (figuras legendarias de liderazgo, jerarquía y poder indígena) de los levantamientos por la restitución de sus tierras mediante la constitución de un gobierno propio-, que llegaría a decir, de manos de su Defensa, en el juicio que se le instauró, según el recuento de Condarco:

"Pude haber muerto y eso hubiera estado mejor, considerados la prisión y juicios que se me siguen por haber servido al país hasta el sacrificio. No soy letrado para pregonar con tonos de vanagloria los positivos servicios que he hecho para el triunfo de sus instituciones republicanas"[4].

Declarado inocente en ese mismo proceso (era natural de Imilla-Imilla, provincia Aroma, entre Sicasica, la Paz, y Eucaliptos, Oruro; casado con Aida Aguilar, y padre de Dorotea, Concepción, Pio y Juan), este Willka daría pie, siete décadas más tarde a otras reivindicaciones más recientes, que cuestionaron la relación política entre comunidades indígenas y Estado contemporáneo, como las de los 80' y 90', representadas incluso en grupos armados como los Ayllus Rojos, las Fuerzas Armadas de Liberación-Zárate Willka (FAL-ZW) o el Ejército Guerrillero Tùpac Katari (EGTK).

Fue, según trasegó el historiador orureño entre los legajos sobrevivientes del proceso aquél, "inspirador de las tendencias de liberación durante y después de la guerra".

III. Convergencia histórica

Un ejemplar de la revista Ururu refiere que Condarco tenía conocimiento directo de las relaciones eco-simbióticas andinas como fruto de la vivencia del observador directo que vivió su infancia entre los qishwa hablantes de Tapacarí, en que sus mayores tuvieron propiedades, pero también como del investigador que después de dar años de cátedra sociológica en la UTO, hasta 1955, vivió largos años entre los aymarohablantes de Chailloma (entre Yaco y Luribay, provincia Loayza, La Paz), al mismo tiempo que leía a los cronistas hispano coloniales y escribía los primeros capítulos de sus obras[5]. Hasta que una buena tarde dirimió potestades con Murra.

En realidad, como se anota en el mencionado ejemplar, (primero y quizá único), las primeras referencias que Condarco hizo sobre la complementariedad ecológica andina se encuentran en las páginas de Zárate, el temible Willka. Historia de la rebelión indígena de 1899" (iluminadora desde 1965 de un periodo casi desconocido entonces y quizá aún ahora), cuando distintas comunidades de altura (por ejemplo Peñas-Oruro sobre Tapacarí-Cochabamba, o los Carangas, sobre las costas de Arika) ostentaron derechos milenarios sobre tierras bajas.

IV. Ante la dictadura

Tan sólo esos aportes, junto con su estudio sobre los orígenes de la nacionalidad bastarían para inscribir a Condarco entre los historiadores de mayor valía en los últimos 50 años y así intentamos destacarlos en sus perfiles más básicos. Pero, cuando en 1981, en la dictadura de García Meza -después de dos intentos truncados por las aspiraciones y méritos de Alcides Parejas y Arze-, fue "invitado a obedecer la orden" de hacerse cargo de la dirección de la Carrera de Historia de la UMSA, muchos de los estudiantes, catedráticos y personalidades de entonces se sorprendieron por la aceptación, según dijo Condarco en una entrevista concedida el año 2000 [inédita aún y quizá la última que ofreció en estado de lucidez -NdR].

Luis Oporto, actual director de la Biblioteca de la Vicepresidencia fue uno de ellos.

"Fui su alumno", recordó: Condarco era serio, circunspecto, acucioso: investigador, un gran científico, "¿Quizás permaneció para salvar a la carrera?", se pregunto Oporto sin encontrar respuesta en un recuento de aquellos brumosos años de dictadura. Su ingreso a una universidad en tiempos de régimen dictatorial, no fue el único. Junto a Jaime Bravo Burgoa, Decano; Rubén Carrasco de la Vega en Filosofía, Carlos Castañón en Literatura, Alfredo Aguirre en Lingüística, Norah Camberos en Bibliotecología, y Carlos Coello Vila, como director de Literatura[6], Condarco asumió la dirección en Historia, impulsando tesis como la de Mary Money, con Teresa Gisbert como maestra guía.

Veinte años después, Condarco explicó una tarde en su casa de Sopocachi durante el comienzo de una serie de charlas privadas "...había mucha presión del tenebroso Ministerio del Interior: me dijeron por primera vez que yo no tenía nada contra el régimen, lo que me resultó sospechoso porque había sido investigado, perseguido por mis ideas en los 10 años anteriores"

"De todas maneras, como los otros directores obedecí la invitación, porque era eso: naturalmente un acto de obediencia y no otra cosa porque, uno no puede, en estas circunstancias de dictadura lacerante, terrible, uno no puede dejar su pellejo estando consciente de lo que tiene que legar a las generaciones futuras con su trabajo intelectual, e hice lo que pude para auxiliar a los profesores",

"Más bien que aceptó, y nos ayudó mucho, a profesores y alumnos", reflexionó Raúl Calderón Jemio, doctor en Historia y ahora a cargo de la Carrera.

VI. Independencia

Condarco dijo el 2000 que había cuestionado siempre "las roscas" y grupos de poder que se reparten los cargos académicos y las oportunidades de mayor capacitación, y que en muchos casos afectaron sus naturales aspiraciones profesionales y las de otros investigadores serios. Efectivamente, prefirió no tanto el aislamiento, como la independencia respecto de partidos, ideologías y hasta métodos, tratando de modelar el suyo, propio, aunque mantuvo una intensa colaboración con monseñor Juan Quiroz, director de Presencia Literaria.

Soledad creativa la de Condarco, como la de Gabriel René Moreno; e independencia de ideas, diría de él Sinclair Thomsom, en un homenaje a Gunnar Mendoza:

"No siguiendo las modas académicas ni políticas, don Ramiro supo acertar en los grandes temas, que fueron adquiriendo preeminencia con el tiempo"[7], comentó entonces este historiador de la Universidad de Wisconsin, rescatando la labor profunda y sobre todo fecunda del "maestro Condarco".

Ahí está, asimismo, para apreciar la diversidad singular de su obra, si Interpretación histórico-sociológica de la fundación de la República, o, entre sus divertimentos, su Brevísimo Diccionario del Buen Humor[8].

Incluye esta aproximación una bibliografía no exhaustiva de la obra de Condarco. Por mji parte, creo que tal vez lo mejor de él está, además de Zárate y Orígenes de la Nación..., en Protohistoria andina y El escenario andino y el hombre, aunque discípulos suyos han destacado sus trabajos sobre Aniceto Arze, Tamayo, René Moreno y Rigoberto Paredes o su monumental e inédita Historia de Oruro.

BIBLIOGRAFÍA DE RAMIRO CONDARCO (PARCIAL)

1. Protohistoria andina: Propedéutica, UTO, Imp. Universitaria, Oruro, 1967
2. El escenario andino y el hombre, Imp. Renovación, LP, 1970-71
3. Orígenes de la nación boliviana: Interpretación histórico-sociológica de la fundación de la República, 1977, s/d
4. El eslabón perdido de los incas. El Hierro. "Tratado inédito sobre el hierro " s/d
5. La industria minero metalúrgica en Oruro, s/d
6. Primer tomo de la Historia de Oruro (desde el neolítico hasta la caída de la minería s.XX-¿inédito?) s/d
7. Atlas histórico de América, Tall. Graf. Bolivianos, LP, 1968
8. Atlas histórico de Bolivia, Tall. De la Ed. e Imp. San José, LP, 1985
9. Sobre el arado de tiro, s/d
10. Historia del saber y la ciencia en Bolivia, Acad. Ciencias, LP, 1978/1981
11. Hambre y alimentación.La revolución del pan, Cuadernos de "Hoy". Ed. Siglo, LP, 1981
12. La teoría de la complementariedad vertical eco-simbiótica, (Con J. V. Murra), Imp. Papiro, LP, 1987
13. Temas de antropología y arqueología, Ed. San José, LP, 1989
14. Zárate el temible Willka..., Tall.. Graf.. Bolivianos, LP, 1965
15. Grandeza y soledad de Moreno, Tall. Graf. Bolivianos, LP, 1971
16. Franz Tamayo: el pensador, Ed. San José, LP, 1970
17. Aniceto Arce. Artífice de la extensión de la revolución industrial en Bolivia, Imp. Amerindia, LP,1985
18. Rigoberto Paredes, historiador y etnógrafo, Ed. Isla, LP, 1971.

Poética y otros

19. Cantar del trópico y la pampa, Imp. López. Buenos Aires, 1948
20. Mares de duna y ventisquero, Ed. Don Bosco, LP, 1948
21. Zedar de los espacios, Lit. Imp. Unidas, LP, 1975
22. Tetragramas de la lengua castellana.. (Discurso de Ingreso a la Academia de la Lengua, Ed. Signo, LP, 1989
23. Madre alba y poemas lineales, Tall. Ed. San José, LP, 1989
24. Brevísimo diccionario del buen humor, Tall. Ed San José, LP, 1989
25. Breve diccionario de insultos, Tall.. Ed. San José,
26. Historia del Ilustre Colegio de Abogados, s/d.
27. Metodología de la organización y métodos de sistemas. ISAP, s/d

Fuente: Elaboración propia con datos de R. Condarco y S. Thomson

Notas:

[1] Entrevista personal con el autor, La Paz, sept/oct 2000, para una valoración bibliográfica de Condarco presentada en el seminario Pensamiento Histórico de Bolivia, dirigido por el Dr. Raúl Calderón.
[2] Murra, V. John, «"El Archipiélago Vertical" revisitado», en La teoría de la complementariedad vertical ecosimbiótica, Ed. Papiro, LP, 1987, p. 91.
[3] Ib id, p. 92
[4] Condarco, Zárate, el temible Willka. Historia de la rebelión indígena de 1899 en la República de Bolivia. Imp Renovación, La Paz, 2004 (1983 [1965]) p. 400
[5] Revista Ururu, "Condarco y Murra", en La teoría de la complementariedad..., op cit. p. 106.
[6] Entrevista personal con el autor, oct/nov, 2000, y Oporto O, Luis "Antecedentes sobre ‘Historia' un boletín... 1977-87, en Historia, Revista de la Carrera de Historia 1-19, La Paz 1997. pp XXI-XXXVIII
[7] Thomson, Sinclair, "Recordando a Zárate", en Estudios Bolivianos en Homenaje a Gunnar Mendoza, LP. 1978, p. 19
[8] Circula desde fines del 2004 una edición pirata del "Zárate", diseñada en coincidencia con el primer aniversario de los levantamientos de oct-2003. Cfr. Carvajal, Rolando, "Una de piratas" (La Razón 20-ene-05 p.A6); y "Una bella obra en versión pirata", La Epoca 23-ene-05 p. B5

Rolando Carvajal es periodista e historiador. Este artículo fue publicado el 2004 en La Epoca y la Revista de la Fundación Cultural del BCB.

Texto y errores: BOLPRESS

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